Espíritu de
contrastes
Pequeña
retrospectiva de Arturo J. Flores
-“Soy
hedonista”-
Una helada mañana de noviembre parece ser el escenario
perfecto. La tenue luz del sol pre invernal filtrada por las grisáceas nubes
provoca una leve molestia a la vista. El calor no permea los cuerpos ni aunque
estemos tan cerca del mediodía.
El sonido provocado por pasos apresurados pero, a la vez
tranquilos, rompe con el abstracto panorama de la calle Querétaro al norte de
la Colonia Roma. Sí, justamente en el miocardio del país, la Ciudad de México.
Arturo J. Flores, conocido bajo el pseudónimo de Arthur Allan Gore “en homenaje al escritor norteamericano Edgar Allan Poe” como nos explica, de escasos 33 años de edad, de apariencia juvenil y desenfadada, arriba al Centro Cultural Woody Allen. Su objetivo, la rutina sabatina: impartir un taller de periodismo especializado en rock dentro de estas instalaciones.
Entra al recinto que se percibe espectacularmente frío y
antiguo; característica en común de la mayoría de los edificios de esta zona de
la ciudad. Un grupo de hombres se encuentra en la recepción y dos habitaciones
laterales resaltan: un salón ocupado por una manada de sillas plegables donde
se imparten los cursos. En la otra sala predomina un ambiente fascinante: un
mueble que desborda películas y diversos tomos literarios (periódicos, revistas
y libros), pósters de películas, hasta recortes de la revista Playboy adornando
las paredes, publicación en la cual Arturo se desempeña actualmente como jefe
de redacción.
Con una actitud por demás apacible, toma asiento en su
silla dentro del aula donde suele recibir a sus alumnos para abrirnos su mente
y su alma en sincronía.
Adolescencia
Infinita
El joven Flores se ve envuelto en un par de caprichos del
destino: su apasionamiento ilimitado por el periodismo lo lleva a graduarse
como comunicólogo en la Universidad Nacional Autónoma de México,
especializándose en prensa escrita (“escribir es lo que más disfruto”); sin
embargo, esto lo llevó a trabajar a una edad temprana, entre los 19 y 20 años.
Y precisamente al llegar a los veinte octubres un acontecimiento marcaría su
vida para siempre: el nacimiento de su primera hija.
Toda esta carga de responsabilidades lo obligaron a
madurar, a convertirse en una persona adulta; sin embargo, Allan Gore se halla
atrapado en un par de desgastados tenis “Vans” con el estampado de una calavera
en cada uno, unos jeans de mezclilla y una playera con motivos de la película
“Inception”. “No he dejado esa etapa de la adolescencia, sigo siendo un chavo”
declaró, para después añadir que esta situación le acarrea problemas con
personas que no aceptan el síndrome de “Peter Pan”, así como sus amistades, en
su mayoría, veinteañeras.
Estos factores se ven reflejados en su vida actual debido
a su personalidad introvertida y temerosa en sus mozos años del acné; “ahora
quisiera detener el tiempo aunque tampoco es nada sano”, su vocación
periodística le ayudó a quebrar esa barrera de timidez que lo caracterizaba en
la adolescencia.
De
reportero de espectáculos a “Conejo Alfa”
Devoto seguidor del periodismo manufacturado en Estados
Unidos. Periodista en constante ascenso. Ha bordado su firma en las páginas de
periódicos como el “Esto”, “Récord”, revistas como “In Touch”, “Rock Stage” y
la juvenilmente famosa “La Mosca”. Su espíritu pueril nos cuenta que en cada
uno de estos lugares de trabajo ha disfrutado mucho la convivencia y el propio
desarrollo de su don, pero en Playboy (“si fuera un animal sería un conejo”) se
encuentra más que satisfecho de realizar un periodismo “Gonzo” y “reportear la
alta sociedad desde dentro, como lo hacía Luis Spota” al pisar los hoteles más
lujosos del mundo.
Un reto al que se enfrentó como consecuencia de empezar
en este oficio a una edad tan temprana fue entrevistar a personas que le
triplicaban la edad y no tomaban en serio a su interlocutor de aspecto
“grungero” con unos jeans terriblemente rotos y mirada fresca.
Las musas
de Arturo
Su padre fungió como su guía (“Mi padre es un devorador
de libros”). Su madre falleció hace cuatro años. Existe una sospecha familiar
en torno a que su abuelo materno ejerció la profesión del cine junto a Gustavo
Alatriste y conoció a Luis Buñuel, afamado director español. “La leyenda más
chida que tengo sobre mi abuelo es que trabajó algo de la escenografía para la
película Dunas de David Lynch. Yo la
tengo y no la he visto”
Su familia no representó obstáculo para cumplir sus
metas, (“si quieres ser periodista de rock, sé periodista de rock”) y desde sus
años de preparatoria sabía que esta sería su vocación, creando publicaciones
colectivamente con sus amigos.
Mujeres,
literatura, escritura, el vino, las experiencias que le otorgan la buena música
y el impulso a la escena underground
de nuestro país se aglomeran en su alma para teñirla de un hedonismo que no
cabe en su pecho ni en sus ojos; el rebote contextual de esa mañana fue que
jamás intentó levantar el rostro apiñonado y fresco (aunque con las heridas
rituales de un viernes por la noche)
escudado bajo un par de gafas con aumento.
Un ser enigmático, apasionado por la vida, una persona
más que intenta cambiar al mundo con pequeñas acciones (a pesar de encontrarse
decepcionado de la actualidad social en México), un sujeto que convive e
instruye a sus pupilos cada sábado y lo hace con una suavidad pasmosa. Ese es
Arturo J. Flores, que trama con seguir en este oficio durante un largo rato,
aconsejando a las futuras generaciones de periodistas en disfrutar de la
profesión que no te da mucha plata, pero te regala mil experiencias y
satisfacción personal.Si deseas conocer aun más de este joven periodista da click aquí para leer y seguir su blog. También es un usuario interesante en twitter. Síguelo dando click acá.
Que tengan un excelente fin de semana amigos
Asi te fuiste a la entrevista cesar? No te da pena Jaja
ResponderEliminarTe quedo chidita :) nomas que algunos signos de puntuación
Como que no.
:D
¿Que puedo decir de la entrevista? Me gusto, digo haz tenido mejores escritos pero esta padre.
ResponderEliminarLo que si no pasare es "tu cara en la foto" Ahí te encargo!