domingo, 30 de octubre de 2011

Crónicas del Camaleón

El hecho de permitir que mi rutina me consuma me ha impedido disfrutar de uno de los placeres estéticos más bellos que pueda existir: una buena obra de teatro.
Para engrosar mi infortunio, mi horario de clases se empalmó con una pequeña puesta en escena dentro de mi escuela. 
Al término de una extendida clase de Entrevista, mis botas y mi deseo me condujeron hasta el Auditorio José Vasconcelos del plantel.
Mi emoción comenzaba a apagarse al ver el aforo lleno y tener que contemplarla desde afuera gracias al peso de esas dos palabritas impresas en una hoja blanca en la puerta de vidrio del inmueble: "Cupo Limitado"
De inmediato intenté culpar a mi mala suerte; segundos después entré en mí y una voz interna me retó a desafiar las barreras físicas que se me imponían para disfrutar de la obra.
"La otra cara de Don Juan", se leía en un cartel a las afueras del "elefante blanco" de la FES Aragón.
Me llevé una grata sorpresa al notar que el escenario se montó estratégicamente en el vestíbulo que conduce al escenario principal. El publicó asistente fue ubicado en los escalones y en sillas circundantes.
La apreciación que tuve del guión fue mínima y me perdí de todo entendimiento de la trama y la narrativa pero hubo algo que llamó poderosamente mi atención: el placer estético-espiritual del teatro.
Esta comedia fue interpretada por jóvenes de entre 20 y 25 años aproximadamente. Aún estando afuera del aforo mi mente y mi corazón absorbían el enorme amor y entusiasmo que los muchachos imprimían en su actuación. La pasión y fulgor que los lleva a un clímax de vínculación con el público que capta toda esta energía.
Al final me quedé con toda esta vibra que volvió a inquietar a mi corazón y a mi mente; se reavivó un antiguo deseo de meterme a la piel del camaleón histriónico y ser mil veces; fundirse en un millón de perfiles. Ser más de uno. Abrazar mi existencia complaciéndola con una bella expresión de mi espíritu. La cumbre propia de la unidad ontológica.
Me motivo, palpité más que de costumbre. Lo haré

martes, 18 de octubre de 2011

Lunes de fetiche

Escribo esto solo porque mi espíritu (o mi deseo animal) así me lo ordena.
Mediodía de lunes. El calor era abrumador y golpeaba ferozmente el dorso del enorme gusano anaranjado llamado por los mortales "Metro".
Mi rumbo no era el habitual, me dirigía al Palacio de los Deportes para comprar boletos de un concierto al que asistiré en noviembre. 

Me bebiá con suma desesperación cada una de las frases que mis ojos sintetizaban de "Inmanencia Viral", un compendio de ensayos que explican los síntomas de la posmodernidad en todos los niveles sociales y comunicacionales. 

En una fracción de segundo, conseguí ser interrumpido por el arribo a la estación Plaza Aragón de la línea "B" del Metro. Ahí estaba, como si las puertas del cielo (más bien del infierno) hubiesen abierto sus fauces. Una figura de casi 1.70 metros de estatura, ornamentada con una piel tersa y blanca; cabellos dulcemente acomodados mas no rígidos, reflejando un incadescente brillo castaño. Un par de lentes que implicaban inocencia siendo ironizados por unos suculentos labios que invitaban a cualquier desgraciado a pecar. Una de estas dos porciones carnosas (la inferior, para ser más precisos) era atravesada salvajemente por un adorno metálico (piercing).
Esta oda a la locura, para finalizar mi descripción, esta deliciosamente envuelta en un uniforme de secundaria. 
¿13? 14 años quizás. Algo se reventó dentro de mí. Las palabras se disiparon de cada una de las páginas del libro (o de mi mente, probablemente). Su figura parecía estar magnetizada y mis ojos se volvieron metálicos.
Sin un escape factible, mi mirada comenzó a consumir aquella dulce y tierna humanidad, centímetro por centímetro, célula por célula.
Cuando me hallaba absorto en un universo de fantasías, ese par de ojos colapsaron mi mirar. Fue una eternidad, una hibridación estética, un acontecimiento.
Estaba bajo algún efecto hipnótico gracias a aquel aro de metal que castigaba ese suculento labio inferior. ¿Desde cuándo comenzó a hacer un calor tan infernal en otoño?
La odisea terminó. El invertebrado somático arriba al averno del cual se escapó este ángel. Con la mirada se despide de mi mente. Desciende. Absorto en un éxtasis visual regreso a mí. Recuerdo mi nombre instantáneamente. Un ejército de hormigas se establecen en las hojas de papel del pequeño y desgastado libro para volver a formar las palabras que huyeron hace ya un rato.
¿Pecar? Sí. Es imperamento para saciar el voraz apetito del alma.


jueves, 13 de octubre de 2011

Frost/Nixon

Richard Milhous Nixon se ganó un lugar en la infamia de la historia de la política estadounidense al verse involucrado en el escándalo del "Watergate" siendo presidente de dicha nación. El desagravio que sus acciones provocaron a la moral de la sociedad norteamericana lo llevó a convertirse en el único presidente de la nación más poderosa del mundo a dimitir de su cargo.
Una fría mañana de agosto se marchó del Capitolio, pero ¿Qué seguía? ¿Quién repararía la confianza del pueblo anglosajón con respecto a sus políticos?
Es cuando David Frost, un afamado conductor británico que radica en Australia, siente la necesidad de conseguir declaraciones por parte de Nixon donde aceptara su implicación en Watergate, así como su disculpa con la sociedad -prácticamente- global, que le  acusaba.
Esto es un poco del contexto de donde se desenvuelve la trama de este filme dirigido por Ron Howard, el cual, le valió varias nominaciones al premio de la academia. 
La película es como una gigante telaraña, te atrapa desde los primeros segundos donde se contextualiza al individuo para luego dar paso a la historia.
Para las personas que ignoren la historia de este escándalo político no les será difícil apreciar el gran trabajo de adaptación en esta cinta.
Lo que disfruté enormemente de esta película fue el duelo actoral entre Frank Langella (que interpretó al ex-presidente Richard Nixon) y Michael Sheen (en el papel de Frost). Era todo un espectáculo bélico cada entrevista: durante ésta, antes de ésta y después de ésta.
Con un contrato de por medio (cerrado con una fuerte suma de dinero) ambos buscan equipos de trabajo para esta entrevista que cambiaría el rumbo del periodismo en el mundo y su intervención en la política; así como su labor social de representar al pueblo y pedir cuentas a las personas en las que confiamos el rumbo de nuestra nación.
Los bloqueos y la preparación de Nixon para la entrevista resultó abismal, fantástica, es un tipo muy inteligente. Sin embargo, Frost logra interpretar a su favor la estrategia del antiguo mandatario y en la última entrevista consigue su objetivo cumbre: Nixon acepto su participación en "Watergate" y pide disculpas a la nación estadounidense.
Gran trabajo cinematográfico que no puedes perderte y disfrutar, y más particularmente, si te dedicas (o en un futuro te dedicarás) a la comunicación y al periodismo.

martes, 11 de octubre de 2011

Cesare is in da house!!!!!

Bien bien!! Es maravilloso estar de vuelta! Es una experiencia suprema. Me pregunto si a tí no te ha pasado: hacer algo de lo que siempre gustaste y por azares del destino (o de tiempo) dejaste de realizar ese "algo" que acariciaba tu espíritu provocándole un suave y fino placer subjetivo.
Pues dejenme contarles que a Cesare le encanta escribir, aunque sea cualquier tipo de tontería, el objetivo es plasmar ese caudal de ideas y pensamientos que se alojan en mi mente.
Originalmente este blog fue creado para "uploadear" mis trabajos y tareas de mi curso de inglés anterior, pero como ya no llevo a cabo dicha acción, decidí volver a la redacción y confección de relatos, discursos, opiniones y/o críticas.
Sería fascinante que te volvieras mi cómplice en esta nueva expedición, que te envuelvas y te identifiques con Cesare y su placer por la escritura, ya que, desde mi humilde punto de vista, el conocimiento es la sangre del espíritu.
BIENVENIDOS!!!!!!!