martes, 12 de marzo de 2013

Derrota

Sucumbió
Entregó su espada luego de no poder contener la furiosa vorágine
Había un dulce secreto bajo esa tibia sábana de piel blanca
Existía un latido distinto para cada luciérnaga en el crepúsculo

La marea se redujo a cero
El mar se secó como su boca en las mañanas de soledad
El calor de su canto tántrico incineró las nubes
Deliciosa lluvia hirviente
Loable coctel psicosomático

Al despertar, su materia se condensó
Liviana la osamenta se atomizaba por la habitación
Existía ya una y cien mil veces dentro de ese claustro
Sacra edificación de carne roja
Fábrica de bombeos desbocados

Una nueva morada
Paz cardíaca concebida en millones de contiendas labiales
Travesías prolongadas a través de la escultura clásica
Inmersión plena en el lúgubre río capilar

Usted ha llegado a recetarme una derrota
Le cedo el control de mi marcapasos
Opérelo a placer
Desde hoy "derrota" será volver a nacer

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